domingo, 12 de marzo de 2017

Jesús y Yo



Había una vez un hombre… Que estaba “lleno de Dios”, y aunque como todos, tenía problemas, tristezas y alegrías, en estos días había recibido “el regalo” de acercarse aún  más a Dios, lo que lo había hecho sentir, pleno y feliz.
Es importante para el contexto de este cuento, mencionar que en sus visitas al Sagrario, para platicar con El Dios Sacramentado, “había aprendido” a quedarse en silencio, y al  callar, había empezado a escuchar La Voz de Jesus.
Este Sábado Santo, despertó temprano, se vistió con ropa deportiva y salió a caminar, llegando a una pequeña colina, desde donde podía verse la ciudad y ese bello amanecer, manchado de mil colores que le regalaba Su creador.
Se sentó con la espalda recargada en un árbol y dijo: Hola Señor, buenos días…
¡Que emotivo estuvo ayer el rezo del Viacrucis!
Jesús Contesto:
Sí que bueno que vinieron tantos de la Familia… Me sentí muy acompañado.
Dijo el Hombre: Oye Señor, fíjate que hasta hace muy poco, yo pensaba que Tú me habías conocido, a partir del día en que mi Mamá y mi Papa me engendraron.
Jesús:
No Hijo… Tú has estado presente en la mente de Nosotros Tres, desde el principio de los tiempos. Y cuando decidimos llevar a cabo La Creación, tú ya estabas en Nuestra Mente… Conocíamos tu nombre y lo pronunciábamos… Y te amábamos desde entonces.
¿Por qué?
Pregunto El hombre:
Tú eres Dios… Ustedes son Dios… Yo no soy importante… Soy uno más…
Le dijo Jesús:
Tú eres muy importante para La Trinidad, Papa no te creo como un racimo de uvas, Te creo como una piedra preciosa única e irrepetible, te creo a través de Mí y fue El Espíritu Santo, Él que soplo sobre ti para darte vida.
Y desde ese día te cuida y derrama gracias y dones sobre ti…
Aun cuando tú te alejes de nosotros y cometas pecados…


Él sigue continuamente derramando dones sobre ti, esperando que te quites la sombrilla, el impermeable y permitas nuevamente que sus dones te empapen.
¿Y cómo me quito el impermeable? preguntó:
Hazte consiente de lo que te hace daño, déjalo ir, arrepiéntete, ve a la reconciliación y… Listo.
El hombre continuaba con esa cara de incertidumbre cuando pregunto:
¿Pero los hombres de todos los tiempos son miles de millones?…
Y la mayoría mucho mejores que yo… ¿Cómo puedes amarme y cuidarme? … Especialmente a mí.
Jesús sonrió y movió la cabeza: 
Nosotros Tres Somos Dios y tenemos la capacidad y el poder de amarlos a cada uno de ustedes, personal e individualmente…
Los creamos y los acompañamos en cada instante de su vida, a cada uno de ustedes… ¡Podemos hacerlo!
Y Jesús soltó una carcajada llena de comprensión.
El hombre se emocionó y dijo: Oye Señor eso es maravilloso…
Saber que yo soy importante para Ti… Para Ustedes Tres.
El Señor se puso serio y le dijo:  
Y entonces pequeño, ¡Por qué muchas veces no eres importante, para ti mismo?
¿Cómo?
Sí dijo Jesús:
Cuando piensas que no vales nada… Cuando te sientes solo…
Cuando humillas y denigras tu cuerpo, Templo del Espíritu Santo…
Cuando le crees a las personas que te dicen que eres tonto, que eres malo, que eres feo, que no haces nada bien… Cuando te rebajas a criticar, a lastimar, a olvidar a otros… ¡Cuando “vives” como si no tuvieras Dios!

Ay Papa… Perdón, me equivoque quise decir… Jesús.
Entonces El Hijo de Dios lo abrazo y sonriendo le dijo: 





No te apures, cuando nos llamas a cualquiera de Los Tres… ¡Siempre venimos los tres!
Dijo el hombre:       
¡Eso siempre se me ha hecho complicado entenderlo!
Sí lo sé dijo Jesús… Pero me estabas diciendo…
Si te decía que me duele ser tan tonto y olvidarme de que me amas, actuar como si tú no estuvieras presente

Cuento 76
Olvidar que estás conmigo todos los días de mi vida y que eso me impulsa a “ser bueno” y aspirar a todo… a lograr todo… ¡Porque Jesús en Ti!… ¡Todo lo puedo!
Le dijo Jesús:    
Claro, así es, y me hace feliz que lo entiendas… Y que lo aceptes.
Oye Espíritu Santo… Dijo el hombre, ahora bromeando con llamarlo con cualquiera de sus Tres Nombres…
¿Y entonces, cuando Adán pecó?... ¿Cuándo todos pecamos?...
Ustedes pusieron en acción el “Plan B”…
Te encarnaste en Hombre y te lanzaste a salvar al mundo,,,
Jesús con esa Su mirada llena de ternura le dijo:
No… No es así… El Dios Trino no tiene planes “B”…
Yo Soy Jesús…     El Plan A, El único plan que existe…  
Desde el principio estaba planeado así…
Ustedes fueron creados a partir de la relación de Amor que existe entre El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, después sabíamos que se alejarían y que Yo vendría a redimirlos…
Viviría la pasión, moriría, para luego Resucitar lleno de Gloria y ascender a los cielos, sentarme a la Diestra de Mi Padre, llevándolos a todos ustedes conmigo.
¿Cómo? Señor no entiendo…
Tú ascendiste a los cielos 40 días después de tu Resurrección…
¿En ese momento nos presentaste ante El Padre?
 Sí claro dijo Jesús…

Recuerda que esa es la causa principal de mi Redención…
Regresar a Mi Padre a todos los que se habían perdido…
Por eso cuando regrese al cielo, lo hice Encarnado, es decir con mi cuerpo humano, que hoy y para siempre  está y estará, a la derecha del Padre.
Y a través del Espíritu Santo, le presente a Papa, a ti y a todas los nombres de todos los hombres que había rescatado… Y Él los recibió a todos y desde ese momento… 

Tú y todos se convirtieron en… “Hijos Adoptivos de Dios”… ¡Para siempre!
Perdón Señor, dijo el hombre…
¿Quieres decir que “mi nombre” ya fue presentado al Padre?
Y con cara de orgullo y satisfacción Jesús dijo:
Sí…Con mi pasión, muerte y resurrección, borre tus pecados, así que el paso siguiente era presentarte ante Papa.
Moviendo la cabeza dijo el hombre:
Pero si una de esos hombres, yo por ejemplo, una vez ya rescatado, sigue pecando… y no me arrepiento… ¿Qué pasa? 
Ese es el gran misterio de “la Libertad”
Te lo explico con un ejemplo, dijo Jesús:
“Un Padre, compra una casa hermosa, para sus 7 hijos…
Y en ella tiene todo lo necesario para que ellos vivan felices por siempre…
Pero se da el caso, de que uno de ellos, no quiere entrar y decide libremente quedarse a vivir en los peligros de la calle.
Entonces el Padre que lo ama, que tiene una recamara esperándolo con “su nombre” lo llamara continuamente…
Algunas veces lo hará a través de su voz, otras veces por medio de mensajeros, hasta que, ante los continuos rechazos de este, termine por enviar por él, a su Hijo mismo…
Y si aun así, este “hijo desobediente” no quiere entrar…  Terminará muriendo… Aun cuando en la casa, su nombre este escrito.
El hombre, muy serio y sin mirar a Jesús le dice.
¿Por qué respetas tanto nuestra libertad? ¿Por qué no mejor nos obligas a entrar?


El Amor sin libertad no es Amor… Y Nosotros los amamos…
Verdaderamente los amamos… Infinitamente los amamos.
Es hermoso lo que me dices… Y en ese momento, el hombre recostó su cabeza en las piernas de Jesús, quien con sus manos empezó a acariciar su cabello.
En esa “comunión” el hombre dijo: No puedo entender tanto amor, no me cabe en la cabeza. Jesús volvió a sonreír y con infinita ternura le dijo: 
Ni lo intentes hijo, a Dios no hay que entenderlo… Solo ámame y acéptame.
¿Sabes?... Muchos hombres para  “calcular” el tamaño de Mi Amor, piensan en la persona más buena, más amorosa que conocen y multiplican su amor por un millón y creen que: Así es mi amor…
¿Y? Otra vez sonriendo contesto:
¡Y ni siquiera se acercan!... Mi amor es Más… Nuestro amor es Más. 
Jesús… ¿Qué debo hacer para llegar al lugar que ya ganaste para mí?
Jesus le dijo, acariciando su cabello, ahora claramente visibles las cicatrices en las muñecas de sus manos…
Cree en Mí, y también… Créeme a Mí…
Si tú confías en Mí y me dejas actuar, y te abandonas en Mí… ¡Todo estará bien!
Gracias Jesús, dijo el hombre… Tu voz guía mi corazón.
Antes de que te vayas, quiero pedirte que nunca olvides… ¡Cuánto te Amo ¡ 
Para que en estos días en que se conmemora mi Pasión, entiendas…   ¡Cuál es su sentido!
Y pequeño amado mío, para que a partir de hoy…
¡Vivas!
Vivas feliz, sabiendo que tienes un Dios, que no solo te creo…
Sino que continuara contigo hasta el fin de los tiempos….
Para que nunca olvides que vine para darte Vida… Y Vida en Abundancia.

Señor… De rodillas ante Ti, solo puedo decirte… Te Amo.
Sonriendo nuevamente, Jesús le dijo: Eso es suficiente Hijo…    
Yo también Te amo… Anda ve a vivir… Y no peques más.


Autor: Guillermo Alvarado Vega


Cuando Nuestro Dios dice... ¡Si Quiero!



Cuando Nuestro Dios de todos los días… Dice “Sí Quiero”

Se le acerca un leproso suplicándole y puesto de rodillas, le dice: “Si quieres, puedes curarme”. Compadecido de él, extendió su mano, le toco y le dijo: “Si quiero; queda limpio”

Adrián es un gran deportista, hace tres años que participa en triatlones, tiene 24 años, termino la carrera de Ingeniería Industrial y trabaja en una empresa refresquera. Adrián termino su rutina de ese día y en vez de regresar al club a bañarse, decidió subir a una pequeña colina, arriba de Ibarrilla. Desde ahí se observa, una buena parte de la ciudad, eran poco más de las seis de la mañana, y el sol empezaba a desgarrar las sombras de la noche y una mezcla de colores, amarillos, dorados y granas, pintaban el amanecer. Adrián se sentó con las rodillas pegadas a su barbilla y pensó:
“Quien sino Dios podría pintar esa bella gama de colores en el cielo. Estaba pensando eso, cuando un rico olor a pan recién horneado lo envolvió, despertó su apetito y avivó su sentido del olfato, que se inundó con el olor a tierra mojada. 
Debajo de él, en la comunidad, vio que un trabajador se subía a su bicicleta, cuando toda apresurada salió su esposa, cargando un chiquillo de casi un año, solo para darle un beso y la bendición de despedida.… Vio alejarse al hombre sonriendo feliz, mientras que en la acera de enfrente, una madre con prisa, llevaba de la mano a sus dos chiquillos, que enfundados en el uniforme escolar, cargaban una pesada mochila.
En eso las campanas de la parroquia empezaron a sonar y a llamar a misa de 7, mientras que despertadas de improviso, una parvada de golondrinas, empezó a revolotear, arriba de su cabeza, deleitando con sus trinos los oídos de Adrián. 
A lo lejos se empezaba a despertar la ciudad, el sol se reflejaba en la presa como hojas de plata, cayendo sobre el agua, las montañas se pintan de una gama infinita de verdes, por las recientes lluvias… Adrián se levantó y se dijo a sí mismo: 
“Si no creyera en Dios, Hoy, seguramente empezaría a creer. ¡Eres Maravilloso Papa!.
 Y Jesús dijo… ¡Si quiero!

2ª. Historia
Todos corrían en el hospital, Liliana, una preciosa niña de tan solo 9 años había tenido un accidente de auto. Al principio todos pensaron que ella y su familia, habían sufrido solo golpes leves y raspones, pero a Lili le empezó a doler mucho el abdomen y tuvieron que llevarla al hospital. Ahí un médico le diagnosticó un daño severo en el hígado. La única solución que le salvaría la vida era un trasplante de hígado que tendría que llevarse a cabo, en menos de 24 horas, sin embargo conseguir un hígado no es cosa fácil, ya que existe una larga lista de personas esperando para un trasplante, y para acabar de complicar las cosas, si se consiguiera un donante, este tendría que tener el mismo tipo sanguíneo que Liliana y… El tiempo se acababa. 
La familia de Liliana, se reunió en la capilla del hospital, y ahí tomados todos de la mano, empezaron a orar… El padre de Lily elevó sus ojos al cielo y con voz entrecortada y lágrimas en los ojos dijo:   “Señor… Sí Tú quieres puedes salvarla…  

Y Jesús dijo… ¡Si quiero!

Y el padre volteo a ver a todos y dijo con voz emocionada: ¡Oyeron!
Todos se le quedaron viendo sorprendidos, a excepción del pequeño Bernardo que grito con su tierna vocecilla: ¡Sí, yo si oí!

Regresaron felices a la sala de espera, papá entro a terapia intensiva, se sentó al lado de Lily, le apretó la mano y le dijo: 
Pequeña… mi hijita… ¡vas a vivir!
Lamentablemente, el trasplante nunca llego…
¡Pero el hígado de Liliana empezó a regenerarse solo!...
 De una forma inexplicable, lo que ayer estaba mal, hoy parecía no haber sufrido ningún impacto. 
El medico se rascaba la cabeza, feliz y desconcertado y le decía a la familia que rodeaba la cama de Lily… ¡No puedo entenderlo! ¡No existe una explicación médica para esto! 
El pequeño Bernardo dijo: Yo sí lo sé, Papa Dios curo a Lily. 

3ª. Historia 

Gonzalo Landeros Fernández, es abogado por vocación y por profesión, desde niño jugaba a ser juez, por lo que, fue natural que sobresaliera en las clases de derecho en la prepa y que emprendiera con entusiasmo la carrera de abogacía. Se recibió, se casó, tuvo 3 hijos y muy pronto,  gracias a su extraordinaria capacidad, ascendió al puesto de juez, el cual ejercía con gusto, honestidad y eficiencia.
Hoy llego  a comer a su casa, con la cara descompuesta, Constanza su esposa lo noto de inmediato y le preguntó ¿qué pasa?, él  sonrió, acaricio la cabeza de su hijo más pequeño y le dijo: Cielo. ¡Te cuento al rato! 
Esa noche, en la pequeña oficina que tenía en su casa, Constanza y Gonzalo, se encerraron a platicar, con una copa de vino tinto en la mano.
Él le dijo, “Un muchacho cuyo nombre no voy a decirte, porque es de una familia renombrada en la ciudad, pero que tú conoces muy bien, abusó de una jovencita que trabaja en una de sus empresas familiares. El ministerio público, integró y documentó perfectamente y sin lugar a dudas, el delito de violación y yo no tengo ningún problema para dictar la sentencia de culpable”. 
¿Y entonces?,  preguntó ella.
Hoy en la mañana llegaron a mi oficina, gente allegada al gobernador y me explicaron que si lo declaró inocente, gente poderosa en la capital del estado, se “sentirá” muy satisfecha y mi promoción a la suprema corte, será un hecho.
 ¿Y si lo declaras culpable?
Bueno, además me dijeron, que habría un bono de 3 millones de pesos que se depositaría en la cuenta segura de alguno de mis familiares lejanos…
Y si no acepto “su propuesta”, si lo declaró culpable, no solo no tendría la promoción sino que seguramente perdería mi puesto y me vería implicado en alguna farsa, fabricada por ellos y podría ir a la cárcel. 
Constanza grito: ¡Eso es una cochinada! ¡Es injusto!, tú siempre has realizado tu trabajo honestamente. Empezó a llorar y se puso a caminar de un lado a otro de la oficina mientras repetía, ¡no es justo, no es justo!
Gonzalo se puso de pie y la abrazó.
Ella más calmada le pregunto: ¿Qué vas a hacer?
Nunca lo he dudado, para mí es más importante mirar a mis hijos a la cara, seguir siendo tu orgullo, que cualquier puesto o dinero mal habido.
Al día siguiente se dictó la sentencia de: ¡Culpable!
Al salir de su oficina, “los influyentes” y la familia del delincuente lo miraban con odio, mientras que una sencilla muchacha y su madre, lo tomaban de la mano y no dejaban de darle las gracias. 
¡Algo paso!... A los pocos días del juicio, la contraloría del Estado realizo una investigación y se llevó presos a los funcionarios que le pedían a Gonzalo que cambiara su fallo.
Casi simultáneamente, La secretaria de Hacienda intervino todos los negocios de “la familia poderosa” y tuvieron que huir hacia los Estados Unidos.
El Consejo de La Judicatura tomo la decisión y nombro a Gonzalo, Magistrado de la Suprema Corte.
Cuando Constanza abrazaba a su esposo, le preguntaba al oído… ¿Qué paso?  
  Jesús dijo… ¡Si quiero!

4ª. Historia
Que familia tan pintoresca son los Martínez… Rubén el padre, es bromista y dicharachero, su oficio, chofer de taxi, tiene 57 años y se casó desde hace 35 años con Yolanda, quien tiene un saloncito de belleza en la colonia. Ella es la “seria” de la familia, aunque la verdad, trae “la música por dentro”.
Tienen 8 hijos, 4 hombres y 4 mujeres y todos muy seguidos, así que la convivencia entre todos, es escandalosa y alegre.
Siempre han sido Guadalupanos, pero a raíz de un problema de corazón que tuvo al borde de la muerte a Rubén, la familia se acercó aún más a la iglesia.
Tomaron la muy recomendable práctica de “adoptar un cura”, es decir, hacerse amigos de un sacerdote, al que invitan seguido a cenar, o a ir al cine; y como el padre es fanático de la fiera, también van todos juntos al estadio.
El año pasado coordinaron sus vacaciones y se fueron a Vallarta juntos.
Algunos de los hijos ingresaron en los grupos juveniles y coros de su parroquia, mientras que Rubén y Yola, entraron al Movimiento Familiar Cristiano.
El viernes pasado, Yola convoco a “junta familiar”, donde reunidos los 10, les dijo:
Familia, nuestros vecinos, nuestros muy queridos Gómez, tienen un grave problema, Lino, nuestro compadre, cometió un fraude en su empresa, desfalco mucho dinero y se lo llevaron preso hoy en la mañana, mi comadre ya habló a la empresa y ellos aceptan darle el perdón, siempre y cuando regrese el dinero.
Ernestina, la hija adolescente y rebelde, fue la primera en hablar: ¿Y a nosotros que? Si Don Lino se robó el dinero, que él lo pague o que se quede preso.
Félix el hijo más grande, que es novio de Margarita, la más grande de los Gómez, dijo: 
Si Tina, pero debemos ayudar, si fuera nuestro papa el afectado, ellos nos hubieran apoyado.
¡Para nada! Contesto Ernestina, ¡mi papa nunca haría eso! Y además cuando él se enfermó, ellos no nos ayudaron en nada. Y entonces empezó la revuelta, todos opinaban, unos a favor y otros en contra, todos hablaban al mismo tiempo, hasta que se hizo un inesperado silencio y Luisito de solo 9 años, dijo: Yo voto por si apoyarlos, pero no con todo, que ellos también hagan su esfuerzo y si les falta, pues entonces los apoyamos. Todos aplaudieron y estuvieron de acuerdo.
Sergio dijo, bueno ¿y de dónde?, la cara de preocupación fue general…
Tenemos lo que estamos ahorrando para las vacaciones, que son como 12 mil pesos, más el fondo de salud, mantenimiento de auto y navidad, que son otros 23 mil pesos, dijo Yolanda, la tesorera familiar.
Y si no alcanza dijo Félix,… Esperanza la más grande de las mujeres dijo, esta “el fondo intocable” para nuestra universidad, por mi parte puede usarse también, José dijo, pues vendemos mi “vochito” y uno a uno, todos fueron uniendo amor y voluntades.
Apoyado en la puerta de la cocina estaba Él, Nuestro Señor Jesús, quién los observaba complacido y sonriente, nadie podía verlo, pero es un hecho que todos podían sentirlo. 

Y Jesús dijo… ¡Si quiero!


AUTOR: GUILLERMO ALVARADO VEGA



"Un Árbol de Naranjas"


Enrique trabajaba en una de las empresas automotrices más grandes del país. Y como todos, aunque no ganaba mal, siempre andaba arañando el dinero al final de las quincenas. Ema su esposa, es y ha sido, su cimiento, su soporte, la tesorera familiar y el amor de su vida. Juntos procrearon a tres bellos hijos, dos hombres y una linda mujercita.
Y para ellos dos, una de sus principales preocupaciones, era encontrar una buena escuela, donde sus tres hijos lograran una educación integral, donde no solo enseñaran a sus hijos, conocimientos técnicos, sino también valores espirituales y humanos.
El problema es que la mayoría de las instituciones educativas que cumplían con sus expectativas, eran muy caras y fuera de su presupuesto. 
Hasta que un día, después  de tanto buscar, encontraron, una escuela que reunía todos los requisitos que buscaban. Inscribieron a sus tres pequeños y con un poco de esfuerzo, cada mes, pero lograban pagar puntualmente sus colegiaturas. Lo que siempre se les complicaba, era el pago de las inscripciones, pero afortunadamente, como Ema era una excelente administradora, cada mes iba ahorrando, una parte, para que llegado el momento, tuvieran ya ese dinero extra.
Enrique llego a su casa contento y optimista, para ayudarle a Ema a hacer las tareas y estudiar con sus hijos, en esa ocasión habían tenido que aprenderse todos los nombres de los emperadores aztecas.
Terminando de estudiar y ya con los niños dormidos, Ema tomo de la mano a Enrique y lo sentó en la sala… Ahí le enseño una circular de la escuela: Este año por disposiciones de la SEP, las inscripciones tendrían que pagarse en febrero, en vez de ser, como habían sido siempre, en agosto.
Qué vamos a hacer?
Está terminando enero y nos dan de plazo hasta el viernes 24 de Febrero para pagarlas y si no conseguimos el dinero, los “gordos” perderán su lugar en esta escuela que tanto nos llena y que nos tardamos tanto en encontrar.
Comenzaron a buscar, algún préstamo, algún financiamiento, pero cada una de las opciones que tenían se iban cerrando. La primera semana estuvieron tranquilos, la segunda y tercera, ya más preocupados y la última, prácticamente… ¡desesperados!
Ya era el domingo 19, y no habían podido conseguir el dinero, así que todos juntos, como cada semana, fueron a misa y le pidieron a Dios que dijera:
¡Sí Quiero!
Y así empezó la última semana; El miércoles 22, Enrique llego a la oficina, donde su función era vender a la red de distribuidores, los autos que su fábrica producía. Su puesto requería, muchas relaciones públicas, conocimiento y honestidad, porque a veces la escasez de algún modelo, provocaba que, algunos distribuidores corruptos, intentaran sobornarlo, para tener preferencias en la asignación de esos autos.
Fue precisamente ese día, cuando el representante de un distribuidor, llego con él y saco un sobre lleno de billetes de $ 500 y le dijo: Oiga Licenciado, que ahí le manda mi patrón. 
¿Y qué es esto? pregunto Enrique molesto.
A pues es lo que siempre le mandaban al que estaba antes en su puesto. 
No lo pensó ni un instante, devolvió el sobre de inmediato, ese sobre que hubiera resuelto el problema de las colegiaturas y le dijo: 
¡Dile a tu Patrón que mi honestidad no está en venta!, que prefiero seguir viendo a mi esposa y a mis hijos a la cara, que caer en el juego de la corrupción, que se guarde el sobre en…
Llego a su casa, molesto y le contó a Ema lo que había sucedido… Ema le dijo, con su habitual sabiduría:
No te preocupes mi amor, poco a poco te irán conociendo y sabrán que tú no te prestas a esas cosas, te amo mucho.
Enrique le dijo: Sé que ese dinero hubiera resuelto el problema de las inscripciones, pero se perfectamente, que ese no sería el Sí del Señor, que esa no sería su respuesta, así que seguimos esperando el Sí verdadero del Señor.

No tuvieron que esperar mucho, el jueves 23, el día anterior a que se cumpliera el plazo, recibieron un aviso del departamento de recursos humanos de la empresa, para que se reunieran en el auditorio, donde les dijeron: Durante los últimos años no se han generado utilidades para repartir entre el personal, dado que la empresa estaba construyendo, una nueva planta en Ramos Arizpe. Les queremos avisar, que una vez terminada la construcción, este año, si vamos otorgar el reparto de utilidades. 
El Primer Sí del Señor, pensó Enrique, sin embargo las utilidades siempre se dan a mediados de mayo… Muy buena noticia, pero no nos sirve para las colegiaturas…
El Director de Recursos Humanos continúo hablando… Y como en varios años no hemos repartido utilidades, la Dirección General nos ha autorizado, a que el día de hoy, se les entregue su cheque:
El Segundo Sí del Señor. ¡Fantástico pensó Quique!, pero… ¿Cuánto será?
Cuando recibió el cheque, y ya ustedes lo habrán adivinado: El importe exacto de las inscripciones…
El Tercer Si, del Señor.
Bueno, la verdad me contaba Enrique que les sobraron $ 500, que fueron a gastarse, todos juntos, en unos helados italianos que hay en la colonia Nápoles. 
Ema le preguntaba a Enrique:
¿Este regalo del Señor, será el premio de Dios por nuestra honradez?, No, contesto Enrique, este es solo, uno más, de los Regalos de Amor que a diario nos hace Jesús…
¿Si yo merezco algún premio?, ¡Ese premio son tú y los niños!

No te preocupes, si cuando le pides al Señor un árbol de naranjas…
Te regala una semilla…  Ahí, no lo dudes… ¡¡¡ Está tu árbol de naranjas!!!
 Solo dale tiempo.

Autor: Guillermo Alvarado Vega