Un fin de semana cualquiera, rentamos una
cabaña en Sierra de Lobos, para realizar una convivencia familiar.
Cuando estábamos disfrutando de la alberca,
se encontraba junto a nosotros, otra familia, integrada por los papas, varios
niños, abuelos y otras familias de amigos.
Cuando ya se preparaban para irse, una
pequeña niña de unos 7 años, dejó caer por descuido, sus “gogles” o “lentes
para el agua”, en la parte honda de la alberca.
Salió corriendo toda angustiada y dijo:
¡Mami, mami, se me cayeron mis gogles en la alberca!
La Mama movió la cabeza desconsolada y le
dijo:
Hija ya todos nos secamos y nos vestimos…
¿Quién va a meterse para sacarlos?
Todos se volteaban a ver pensando:
El agua está muy fría…
Yo ya me seque…
Seguramente seguirán ahí, mañana que vengamos
nuevamente…
Otro dijo: Vamos a buscar al Señor que limpia
la alberca y le pedimos que los saque…
Alguien, mas opino: ¿Cuánto pueden valer?...
¡Compramos otros en la tienda del hotel!
Pero no, esos no eran unos gogles comunes…
Eran los lentes de la niña… SUS gogles… Con
los que había nadado todo el día como un delfín, y estaban ahí… En el fondo de
la alberca.
Mientras todos pensaban, como no “rescatar”
los lentes de agua, el abuelo de la pequeña se quitó la ropa, se quedó en traje
de baño y se lanzó al fondo de la alberca…
Cuando salió llevaba en la mano unos baratos
y nada importantes gogles…
Pero si ustedes hubieran visto la cara de la
niña, habrían comprendido que esos lentes eran el tesoro más preciado del
mundo.
Al
contemplar la escena me quede pensando, que así somos los seres humanos…
Si tu matrimonio va mal, si tienes problemas,
diferencias o falta de comunicación…
Abandónalo en el fondo de la alberca, tal vez
puedas “comprar” otro en la tienda del hotel.
Tu trabajo es pesado y estresante, tu jefe
grita todo el tiempo, solo exige y no valora tus esfuerzos. Los de Recursos
Humanos nunca pagan a tiempo… No importa cuánto tiempo te puedas quedar a
trabajar después de tu hora, si algún día se te hace tarde te descuentan de
inmediato. Sin embargo, tu trabajo te apasiona, te realizas en él, tus
compañeros, si te felicitan y te reconocen.
También es cierto que la situación laboral afuera no está fácil, tú
vecino tienen más de 3 meses buscando trabajo y no ha encontrado… Tu sueldo no
es malo y te ha permitido pagar casa, sustento y hasta unas buenas vacaciones…
Pero qué más da… Déjalo en el fondo de la alberca. Ya conseguirás otro mejor.
Tu relación familiar era excelente, hasta que
surgió ese mal entendido con tu hermano. Tienen ya 3 años sin hablarse. La
situación es tensa e incómoda cuando ambos coinciden en casa de tu mama. Pero
que caray deja la relación en el fondo de la alberca… Total tienes más
hermanos.
Tu santidad se ve amenazada por continuas
tentaciones…
Sabes lo que debes de hacer, sabes lo que es
honesto y lo que es corrupto, pero este “negocito” que me propone mi compadre,
es fácil y no creo que nadie se dé cuenta.
La muchacha me está coqueteando… y que tanto
es tantito…
Me invitaron a trabajar en un grupo de la
parroquia… Pero sus juntas a veces coinciden con los partidos del León y la
fiera es sagrada… Además que flojera, luego uno se “compromete” a trabajar por
los demás… Por gente que uno ni conoce y que luego ni te agradece.
Alguien necesita de ti… Y pasas de largo.
Alguien necesita mi ayuda… Y yo me hago el disimulado.
… Y así tu santidad, mi santidad, nuestra
santidad se queda… En el fondo de la alberca.
¡Ya despierta!
Échate al agua y lucha y rescata tu
matrimonio…
Olvida tu comodidad y el frío y échate al
agua y se honesto…
Valora tu trabajo, ten la seguridad que el
próximo tendrá los mismos defectos o tal vez más.
Tu santidad será siempre, un camino arduo,
difícil, nada popular, pero Él que valora todo, Él que es El Camino, La Verdad
y La Vida, te está esperando al final, con los brazos abiertos.
Te has puesto a pensar, cuantas veces El
Señor Jesús se ha echado al agua por ti. Para Él no eres “unos insignificantes
gogles”, para el eres El tesoro más Grande del Mundo, y se aventara al agua
fría, un millón de veces… Solo por ti… Solo por ti.
Un día, Nuestro Señor Jesús vio desde el
cielo, miles de “gogles” en el fondo de la alberca y dijo:
Papa permíteme ir por ellos, y se lanzó al
agua de su pasión, y fue crucificado,
muerto y sepultado en el frio y la profundidad de nuestra indiferencia…
Pero en su resurrección salió a la
superficie, y con una gran sonrisa en su rostro, mostro entre sus manos los
“gogles” de nuestras almas…
Y se los ofreció al Padre, quien mostro la
misma cara que esa pequeña niña de tan solo 7 años…
Así que… Ya échate al agua.
Autor: Guillermo
Alvarado Vega




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